martes, 4 de mayo de 2010

Yo también sé comer

Día domingo. Día familiar. Día de compras. Normalmente no me gusta ir al mercado. No queda muy lejos de mi casa; sin embargo, supone mucho esfuerzo porque de regreso hay que cargar bolsas y, ciertamente, la pereza identifica mis domingos.
Este domingo que pasó decidí acompañar a mi mamá. Estábamos en la esquina del mercado y un señor decía: "fruta, fresca, barata" o algo así. Nos acercamos. Se trataba de una camioneta muy viejita (de esas que abundan vendiendo fruta) con una chica que tendría unos 30 años, algo más tal vez. Empezamos a elegir mandarinas cuando, de repente, se acercó un mini-camión de la Municipalidad y la mujer palideció. Entiendo que el comercio ambulatorio está prohibido y que en caso de infringirlo se incauta la mercancia.
Los tres policías municipales bajaron de la camioneta y ella empezó a gritar "el chofer no está, no sé conducir, ya me voy". Fueron las tres frases-argumentos que ella consolidó como suficientemente fuertes. Y sí que lo fueron!
Dos de ellos se acercaron para la parte trasera de la camioneta y uno de ellos a la parte delantera, donde en el capot del carro tenía unas redes para cargar fruta. Ella se acercó y le dijo: "Yo también sé comer, deja mis cosas".
Quedé pensando... ¿qué pasó? La frase que ella dijo me recuerda que no es la única mujer en la misma situación.
¿Informalidad VS. Yo también sé comer?